Educación con un Objetivo

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Educación con un Objetivo

La educación es relevante en la medida que deja al estudiante equipado para la plena participación productiva y social de su entorno, capacitado para innovar dicho entorno y motivado para excursionar más allá de sus horizontes.

Necesitamos definir el objetivo de la educación, en cuanto si es para formar buenos estudiantes ó para mejorar la productividad y calidad de vida en el país. Mantenemos que el rendimiento académico es importante sólo en su aplicación al entorno y como soporte para la formación técnica eficiente y pertinente. El debate continuo sobre las bajas notas académicas en las pruebas estandarizadas tiene sentido solo en la medida que éstas pueden mejorar las capacidades laborales y sociales del estudiante.

El objetivo de los doce años de educación básica y media debería ser formar con capacidades personales y técnicas para la inserción laboral, autoempleo o especialización con estudios superiores. Y la oferta educativa debe responder a las condiciones de oportunidades reales presentes en el entorno del estudiante.

Para el entorno del norte de Morazán, la inserción laboral de un bachiller técnico tiene tres posibilidades: fortalecer la capacidad instalada de las asociaciones productivas, lograr uno de los limitados puestos en la industria turística, ó el autoempleo. La escasez actual de puestos de trabajo de comercio, manufacturero y procesamiento en el entorno nos lleva a establecer una prioridad en la formación técnica para el autoempleo.

Los enfoques técnicos más indicados para el norte de Morazán son en las áreas de Producción, Comunicaciones, Comercio e Ingeniería. Proponemos que todo estudiante debería pasar por un Bachiller Técnico Vocacional (BTV) de uno de éstas áreas aún y cuando decide por estudios superiores.

La base formativa de las áreas técnicas deben ser incorporados plenamente en el currículum académico, por medio de las competencias metas, las actividades de aplicaciones y los indicadores de logro. La educación básica debería incorporar elementos de los cuatro áreas ( Producción, Comunicaciones, Comercio e Ingeniería), dejando a cada estudiante, por decisión propia o capacidad nata, optar por desenvolverse en una área en particular. La educación media, con el BTV, llevará un nivel de especialización en una de éstas áreas que permite la inserción plena productiva y social.

Necesitamos superar la división entre educación y desarrollo. Actualmente, el sistema educativo se lava las manos con la graduación del estudiante, quedando con la responsabilidad de proveer y constar títulos y notas, no así dar seguimiento a la inserción productiva del estudiante. Una vez graduado, sin embargo hay una amplia gama de oferta de capacitaciones productivas y cursos formativos para adultos de organizaciones nacionales y internacionales.

El reto es incorporar los conceptos y las técnicas productivas en el currículum escolar para volver relevante a la educación básica y media. Así las capacitaciones posteriores tendrán el efecto de especialización sobre una base sólida de formación técnica y no de empezar de nuevo. Recordamos que los años escolares son el periodo de mayor capacidad de absorber, procesar información y aprendizaje en el ser humano. No se puede desperdiciar semejante oportunidad en una rutina irrelevante para el graduado en el mundo real.

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